miércoles, 7 de diciembre de 2011

Días dorados, noches oscuras IV

Papá abrió una puerta que había en la cabaña del patio trasero (que era sorprendentemente enorme) y entró sin más. Detrás de él iban mi mamá, mi hermana, Julieta y yo, y mi hermano cerraba la marcha caminando después de mí.
Adentro estaba muy oscuro e instintivamente no pude evitar cerrar mis ojos. Al sentir que dejábamos de caminar los abrí lentamente pero el sol era segador y dañino para mis ojos que venían de la penumbra. Esperé a que se acostumbraran a la luz y luego conteplé el lugar.
No había cambiado muchos desde que lo visité por primera vez. Árboles, en especial sauces, eran abundantes en el lugar, cabañas eran hogares y de piedras los caminos bordeados con flores, a lo lejos, detrás de unas verdes y hermosas sierras, se veía el agua, tan cristalina, azul y resplandeciente como recordaba.
Este era mi verdadero hogar, no esas ruidosas ciudades, esas construcciones frías y carentes de vida y ese ambiente descuidado. Por supuesto, que eso me caracterizaba como elfa. Yo odiaba aquellos lugares como todo elfo. En realidad nosotros somos considerados los más ambientalistas de todos los seres mágicos. Los amantes y defensores, de la naturaleza. Los hijos de la tierra, los pacíficos aprendices de lo natural.
Mi propósito era averiguar mi habilidad. Sí, además de poder controlar la magia nos especializábamos en una habilidad. Pero tu no puedes elegir la especialidad que desees, de eso se encarga tu cuerpo y tus fuerzas mágicas. La única razón por la cual tienes que visitar a los Elfos Mayores durante tu transformación era para que te comuniquen cual era, que aprendas de ella y que se te sea presentado el pueblo de tu especialidad (este "proceso", por llamarlo de alguna forma, se llevaba a cabo en alrededor de una semana. Por lo tanto estaría alejada de todos mis seres queridos (excepto si tengo la misma especialidad de alguno de ellos) y de la ciudad a partir de que me comuniquen mi habilidad).
Nuestra comunidad estaba dividida en 5 reinos: Agua, Aire, Fuego, Tierra y el 5° elemento (nombre muy original, por cierto). Que a su vez se dividen en pueblos según especialidades. Por ejemplo: Mi padre y mi hermano estaban dentro del reino Tierra pero en diferentes pueblos: Mi padre en el de Construcción y Ben en el de Comunicación animal. Mi madre se hallaba en el reino Aire pueblo Purificación. Y Julieta dentro del reino Agua pueblo Curación.
Si me preguntaras que especialidad me gustaría tener, respondería: Cualquier con la que pueda ayudar a los animales y plantas. Mi pasión por ayudar a los demás, por los animales y plantas y por comprender a todos, iba más allá de los límites. Literalmente moriría por ayudar. Por eso creo que la Curación o la Comunicación animal sería lo indicado para mi. Verdaderamente lucharía por aquello que amo.
Ahora sentados dentro del salón de espera del Consejo de Elfos Mayores, me siento muy nerviosa. El elemento y habilidad que sean "diagnosticados" marcarán mi vida, sin vuelta atrás o botón de reinicio. Me marcarán para el resto de la eternidad. En resumen, si no consigo una especialidad parecida a lo que me guste hacer pasare, técnicamente, sufriendo por el resto de mis días.

2 comentarios:

  1. Me encanta tu historia @.@
    No la podés dejar ahí, Fer ¬¬ justo en ese momento, no podés! jajaja espero el próximo ^^
    Un beso!

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  2. jaja, los quería hacer sufrir (Mentirilla).
    Veo cuando puedo traer el próximo, la verdad es que los voy haciendo a medida que los subos. Cuando escriba el que sigue lo subo.
    Besotes, gracias por seguir mi historia.

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